{"id":1,"date":"2024-03-01T11:29:33","date_gmt":"2024-03-01T10:29:33","guid":{"rendered":"http:\/\/lagatademontaigne.com\/?p=1"},"modified":"2025-03-02T17:27:53","modified_gmt":"2025-03-02T16:27:53","slug":"contandonos-historias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lagatademontaigne.com\/index.php\/2024\/03\/01\/contandonos-historias\/","title":{"rendered":"El hilo invisible que nos une: por qu\u00e9 seguimos cont\u00e1ndonos historias"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbEbook Details\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_image=\u00bbhttp:\/\/lagatademontaigne.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/b2d23030-710a-4559-8c03-aae361e6c48d_1792x1024.jpg\u00bb background_position=\u00bbtop_center\u00bb width=\u00bb100%\u00bb min_height=\u00bb1000px\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb collapsed=\u00bbon\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbEbook Details\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb min_height=\u00bb2773.3px\u00bb custom_margin=\u00bb-1px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb2px|||||\u00bb collapsed=\u00bbon\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_post_title author=\u00bboff\u00bb comments=\u00bboff\u00bb featured_image=\u00bboff\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb title_font=\u00bb&#8211;et_global_heading_font||||||||\u00bb title_font_size=\u00bb35px\u00bb meta_font=\u00bb|200|||||||\u00bb meta_font_size=\u00bb21px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_post_title][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbab3ecf8c-6802-48a8-ad33-97f92d5f1065&#8243; text_font=\u00bbInter|200|||||||\u00bb text_text_color=\u00bb#000000&#8243; text_font_size=\u00bb20px\u00bb link_text_color=\u00bb#b14d38&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Me ha pasado desde bien peque\u00f1o, la necesidad casi obsesiva que le dio tanta guerra a mis padres y profesores de no solo conformarme con el \u201cqu\u00e9\u201d de las cosas, sino, que a todo, le estoy buscando el \u201cpor qu\u00e9\u201d que las sostiene. Desde ni\u00f1o me ha fascinado rascar la superficie de aquello que parece evidente y descubrir qu\u00e9 hilos se mueven por debajo, cu\u00e1les son los engranajes que impulsan comportamientos individuales y colectivos que, a primera vista, damos por sentados.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, he ido comprobando que muchas de estas certezas \u2014esas ideas que raramente ponemos en tela de juicio\u2014 est\u00e1n sostenidas por relatos poderosos, algo que podr\u00edamos llamar \u201cmitos\u201d, aunque el t\u00e9rmino suene a f\u00e1bula o a leyenda antigua.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Sin embargo, por m\u00e1s que cambien de forma, estos mitos siguen cumpliendo una funci\u00f3n esencial: ayudarnos a construir, cohesionar y legitimar nuestras organizaciones sociales.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Fue precisamente esa curiosidad insaciable la que me llev\u00f3 a toparte, casi por casualidad, con las reflexiones de\u00a0<span style=\"color: rgba(12, 113, 195, 0);\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mircea_Eliade\" rel=\"nofollow ugc noopener\" style=\"text-decoration: underline; color: rgba(12, 113, 195, 0);\">Mircea <\/a><\/span><\/strong><strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mircea_Eliade\" rel=\"nofollow ugc noopener\" style=\"color: rgba(12, 113, 195, 0); text-decoration: underline;\">Eliade<\/a>.<\/span><\/strong><\/span> \u00c9l mostraba c\u00f3mo las sociedades tradicionales volv\u00edan una y otra vez a reproducir, en sus celebraciones y rituales, los acontecimientos narrados en sus historias de origen. Esa insistencia en regresar simb\u00f3licamente al momento fundacional no era un simple af\u00e1n de repetir rutinas, sino una forma de inyectarse vitalidad, de revivir la fuerza que, en un principio, hab\u00eda dado forma a la comunidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p>De pronto, dej\u00e9 de ver los mitos como cuentos de hadas y empec\u00e9 a entender que eran, en gran medida, las columnas que sosten\u00edan el templo de la vida colectiva.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>M\u00e1s adelante, en todas estas indagaciones, descubr\u00ed la perspectiva estructuralista de Claude L\u00e9vi-Strauss, que me abri\u00f3 un panorama completamente distinto sobre estas narraciones. Ya no se trataba solo de la repetici\u00f3n de un momento sagrado, sino de comprender que los mitos parec\u00edan construirse con unas piezas b\u00e1sicas, casi como un lenguaje universal. L\u00e9vi-Strauss analizaba c\u00f3mo historias procedentes de rincones muy distintos del planeta compart\u00edan patrones profundos: oposiciones binarias del estilo naturaleza\/cultura, vida\/muerte, lo crudo\/lo cocido&#8230; Aquel hallazgo me impresion\u00f3, porque mostraba con claridad que hab\u00eda, detr\u00e1s de las diferencias superficiales, una arquitectura simb\u00f3lica com\u00fan a todas las culturas, algo que nos une a un nivel casi invisible.<\/p>\n<p>Por si fuera poco, entonces me cruc\u00e9 con\u00a0<strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Joseph_Campbell\" rel=\"nofollow ugc noopener\">Joseph Campbell<\/a>,<\/span><\/strong> un estudioso de mitolog\u00edas comparadas que puso el foco en el viaje del h\u00e9roe: esa estructura narrativa que, seg\u00fan \u00e9l, atraviesa tiempos y lugares y que se reencarna en mitos, leyendas y, hoy en d\u00eda, hasta en las superproducciones de Hollywood.<\/p>\n<p>El h\u00e9roe, dec\u00eda Campbell, no era m\u00e1s que un reflejo de nuestro propio anhelo de superaci\u00f3n y de b\u00fasqueda de sentido. Sus pruebas y desaf\u00edos simbolizan las crisis que todos afrontamos en distintos momentos de la vida, y su triunfo final, o a veces su derrota, nos habla de la esperanza o la advertencia sobre lo que puede ocurrirnos en la existencia real.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Fue ah\u00ed cuando termin\u00e9 de asumir que los mitos no eran \u201cbasura irracional\u201d que quedaba sepultada bajo la modernidad, sino guiones que seguimos representando, a menudo sin darnos cuenta, para lidiar con las grandes preguntas de la vida.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Lo curioso es que el soci\u00f3logo \u00c9mile Durkheim ya hab\u00eda dejado entrever que esas creencias colectivas, y los rituales asociados a ellas, funcionan como un pegamento social. Nadie discute que las instituciones dependen de normas y leyes, pero Durkheim insist\u00eda en que tambi\u00e9n precisan de un aura sagrada o, en t\u00e9rminos m\u00e1s laicos, de un conjunto de valores compartidos que se vuelvan incuestionables.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed entra en juego el papel del mito: se convierte en el coraz\u00f3n simb\u00f3lico que late detr\u00e1s de las estructuras oficiales, marcando lo que consideramos bueno o malo, aceptable o inaceptable. Al final, la sociedad se sostiene no solo en su burocracia o sus mecanismos de poder visibles, sino en esas narraciones que legitiman y apuntalan la convivencia.<\/p>\n<p>A medida que me internaba en estas reflexiones, me preguntaba qu\u00e9 hab\u00eda pasado con la llegada de la modernidad y, sobre todo, con nuestra era postmoderna, tan fracturada y desconfiada de los grandes relatos. Hubo un momento, especialmente con la Ilustraci\u00f3n, en que la raz\u00f3n y la ciencia parec\u00edan destinadas a reemplazar todos los mitos del pasado (que curioso, con otros mitos). Se postulaba que, a fuerza de conocimiento racional, podr\u00edamos deshacernos de aquello que se consideraba superstici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, y por parad\u00f3jico que resulte, (ya totalmente convencido que no podemos hacerlo de otro modo) la modernidad tambi\u00e9n se forj\u00f3 sus propios mitos: el progreso lineal e indefinido, la fe en la ciencia como soluci\u00f3n absoluta a los problemas del mundo, el convencimiento de que la verdad se revelar\u00eda ante nuestros ojos si la busc\u00e1bamos con el m\u00e9todo cient\u00edfico adecuado.<\/p>\n<p>Este \u201cnuevo pante\u00f3n de ideas\u201d fue tremendamente influyente, y es innegable que trajo avances notables en medicina, tecnolog\u00eda o educaci\u00f3n (y nos ha traido una manera de pensar, de actuar y de estar en el mundo de todos nosotros).<\/p>\n<p>Sin embargo, como toda idea que no puede ser perfecta, acab\u00f3 mostr\u00e1ndonos su doble filo: el mismo mito del progreso nos llev\u00f3 a someter y explotar recursos naturales bajo la promesa de un bienestar futuro que, con el tiempo, deriv\u00f3 en crisis ecol\u00f3gicas y desigualdades sociales que ponen en jaque esa fantas\u00eda de crecimiento infinito.<\/p>\n<p>Es como si esos relatos que nacieron para liberarnos de la ignorancia se hubieran vuelto, en cierta medida, cautivos de su propia l\u00f3gica, estableciendo un imperativo de acumulaci\u00f3n y eficiencia que no siempre deja espacio para la reflexi\u00f3n \u00e9tica ni para la empat\u00eda con el entorno.<\/p>\n<p>Luego lleg\u00f3 lo que\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jean-Fran%C3%A7ois_Lyotard\" rel=\"nofollow ugc noopener\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Jean-Fran\u00e7ois Lyotard<\/span><\/strong><\/a> denomin\u00f3 la \u201cincredulidad hacia las grandes narraciones\u201d: o dicho de otro modo una era posterior de algo pero que a\u00fan no es otra cosa. La mutaci\u00f3n de grupo de mitos que ya empezaban a no calzar pero que a\u00fan no ten\u00edan ningunos otros mejores para sustituirlos, ese tiempo se le llam\u00f3 la posmodernidad.<\/p>\n<p>Asistimos a la descomposici\u00f3n de esos relatos totalizadores \u2014tanto religiosos como cient\u00edficos o ideol\u00f3gicos\u2014 que pretend\u00edan explicarlo todo. La caracter\u00edstica de nuestra \u00e9poca es el escepticismo ante cualquier explicaci\u00f3n demasiado universal. Pero es en ese aparente colapso de los grandes relatos donde descubro, con cierta sorpresa, que la necesidad de crear mitos permanece. Quiz\u00e1 ya no sean los mismos de antes ni tengan el halo de sacralidad expl\u00edcita, pero estamos rodeados de una multitud de peque\u00f1as narraciones que funcionan como mitos en miniatura, ofreci\u00e9ndonos sentimientos de pertenencia, direcci\u00f3n y seguridad.<\/p>\n<p>Pi\u00e9nsese, por ejemplo, <em>en el mito de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica como fuerza liberadora<\/em>. Constantemente oigo la promesa de que la inteligencia artificial, la rob\u00f3tica o la biotecnolog\u00eda transformar\u00e1n el mundo para bien, resolviendo problemas tan complejos como la crisis clim\u00e1tica o la desigualdad educativa.<\/p>\n<p>No digo que sea imposible, pero veo en esa creencia un componente muy parecido al m\u00edtico: la fe, casi sagrada, en un poder (la tecnolog\u00eda) capaz de redimirnos de nuestros males. Lo mismo ocurre con la idea de que el mercado se autorregula de forma \u00f3ptima, generando una prosperidad infinita. Para muchos, esta noci\u00f3n ha tomado la forma de un dogma que no resiste del todo las evidencias de crisis econ\u00f3micas recurrentes y de una concentraci\u00f3n de riqueza que deja fuera a vastos sectores de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro ejemplo es esa insistencia en la autonom\u00eda del individuo, que a ratos suena a mito posmoderno por excelencia: la idea de que somos seres plenamente libres y autosuficientes para dise\u00f1ar la vida a nuestra medida. Es cierto que gozamos de libertades y derechos impensables en otros momentos hist\u00f3ricos, pero eso no elimina las tensiones que surgen de las estructuras sociales, econ\u00f3micas y tecnol\u00f3gicas que nos rodean. Adem\u00e1s, vivimos en un presente tan hiperconectado y orientado a la validaci\u00f3n externa que, a veces, me pregunto si esa autonom\u00eda del \u201cyo\u201d no se convierte en mero simulacro, ya que dependemos constantemente del reconocimiento, los \u201clikes\u201d o el aplauso colectivo para sostener nuestra identidad.<\/p>\n<p>Ante este panorama, quiz\u00e1 la cuesti\u00f3n no sea tratar de<em> librarnos de los mitos de ra\u00edz, porque siempre encontraremos relatos que expliquen y justifiquen nuestro modo de habitar el mundo<\/em>. M\u00e1s bien, la clave podr\u00eda estar en mantener una actitud consciente y cr\u00edtica frente a ellos. Est\u00e1 bien apoyarse en las narraciones compartidas, porque esas historias son las que nos conectan y nos permiten emprender proyectos colectivos; pero tambi\u00e9n deber\u00edamos ser capaces de revisar si sus promesas son factibles y si encierran trampas que podr\u00edan perjudicarnos en un futuro. El mito, al fin y al cabo, puede volverse una prisi\u00f3n si no somos capaces de distinguir lo simb\u00f3lico de lo literal, o la fe ciega de la reflexi\u00f3n informada.<\/p>\n<p>En mi propia trayectoria, he aprendido que cada \u00e9poca erige sus propios \u00eddolos. La modernidad levant\u00f3 el altar del progreso y la ciencia; la posmodernidad, en su af\u00e1n por tumbar los \u00eddolos de anta\u00f1o, cre\u00f3 multitud de peque\u00f1os dioses a los que rendimos culto casi sin darnos cuenta. Nos guste o no, el mito sigue siendo la argamasa que nos une como sociedades. Y, sin embargo, basta mirar de cerca para descubrir que todas esas narraciones comparten mecanismos similares: ofrecen un sentido de origen, dibujan un horizonte de expectativa y legitiman formas de organizaci\u00f3n. Lo importante es no dejar que nos atrapen completamente en su hechizo, sino usarlas como herramientas de entendimiento y, en la medida de lo posible, de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es por eso que me gustar\u00eda seguir profundizando en los mitos modernos \u2014desde la Ilustraci\u00f3n hasta hoy\u2014 para comprender mejor c\u00f3mo surgieron esas ideas que definieron nuestra forma de relacionarnos con la tecnolog\u00eda, la econom\u00eda o la naturaleza. Explorar\u00e9 su evoluci\u00f3n, sus promesas cumplidas y las que est\u00e1n todav\u00eda en el aire. No lo har\u00e9 con la intenci\u00f3n de \u201ccazar brujas\u201d o de negar la validez de la ciencia o el progreso, sino para mostrar que incluso en lo m\u00e1s vanguardista se oculta un relato mitol\u00f3gico que, de alg\u00fan modo, nos sostiene y puede tambi\u00e9n sofocarnos si no le prestamos la atenci\u00f3n debida.<\/p>\n<p>\u00a0Porque saber por qu\u00e9 hacemos lo que hacemos es, al fin y al cabo, el punto de partida para cambiar el rumbo cuando se impone la necesidad de avanzar por un camino diferente. Y, a mi modo de ver, ah\u00ed reside la esencia de la b\u00fasqueda: adentrarnos en los relatos que nos han tra\u00eddo hasta aqu\u00ed para elegir con m\u00e1s conciencia el relato que queremos crear de ahora en adelante.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.25.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb locked=\u00bboff\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.25.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb40px|40px|40px|40px|true|true\u00bb custom_padding_tablet=\u00bb30px|30px|30px|30px|true|true\u00bb custom_padding_phone=\u00bb20px|20px|20px|20px|true|true\u00bb custom_padding_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb border_width_all=\u00bb2px\u00bb border_color_all=\u00bbrgba(0,0,0,0.12)\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_heading title=\u00bbAl final, comprender los mecanismos m\u00edticos que hay detr\u00e1s de nuestras certezas cotidianas puede ser la mejor forma de empezar a liberarnos de aquello que nos limita e imaginar nuevos mundos posibles. Reconocer que vivimos rodeados de historias que alimentan nuestras decisiones \u2014a veces de forma inconsciente\u2014 nos devuelve la responsabilidad de revisarlas, matizarlas o, si es necesario, sustituirlas por narraciones m\u00e1s ajustadas a la manera de esta en el mundo.\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.1&#8243; _module_preset=\u00bb1410292d-f95f-42bd-90cd-342346782de5&#8243; title_text_align=\u00bbcenter\u00bb locked=\u00bboff\u00bb][\/et_pb_heading][et_pb_heading title=\u00bbJorge Molinera\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bb15136139-9ead-4121-98c1-4ae5be7015b6&#8243; title_text_align=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||0px||false|false\u00bb locked=\u00bboff\u00bb][\/et_pb_heading][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_blog fullwidth=\u00bboff\u00bb posts_number=\u00bb3&#8243; include_categories=\u00bbcurrent\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_blog][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me ha pasado desde bien peque\u00f1o, la necesidad casi obsesiva que le dio tanta guerra a mis padres y profesores de no solo conformarme con el \u201cqu\u00e9\u201d de las cosas, sino, que a todo, le estoy buscando el \u201cpor qu\u00e9\u201d que las sostiene. 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